El camino sustentable hacia una ciudad hiperconectada

Estamos en pleno Siglo XXI y el presente y futuro se concentra en soluciones ecoamigables y tecnológicas para el diario vivir y, en especial, para proteger al Planeta Tierra. Estas son dos prioridades en la agenda global, y que en especial permean a las políticas públicas y comunidades.

La sociedad avanza en una dirección determinada hacia la hiperconectividad, lo que está determinado por la velocidad de los servicios. Todo esto está unido a través de la innovación, cuya tarea es lograr comunicar todos los niveles y plataformas con un enfoque ecológico.

Es así como cada día más marcas proponen productos desde este panorama. Soluciones inteligentes para un contexto global que está mutando de manera constante.

Parte de lo que se busca con la transformación a ciudades inteligentes, es la promesa de encontrar mayor seguridad, menor contaminación, tiempos más eficientes y mejorar la calidad de vida. ¿Cómo se traduce esto en nuestro día a día?

Pasos a seguir

 Desde los gobiernos, se pueden generar políticas públicas e implementación de protocolos y dispositivos que aporten para construir estas ciudades más conectadas, con un enfoque más prioritario en el Medio Ambiente.

Por ejemplo, en Estados Unidos se invertirán más de $41 billones de dólares en las próximas dos décadas en gobiernos municipales. Esto con el fin de actualizar infraestructura e integrar el Internet de las Cosas a los procesos ciudadanos.

Una smart city involucra desde las carreteras y peajes, hasta edificios y luminaria que se adapte y sea más ecoamigable y de menor gasto para todos. Acá se busca hacer más eficientes los recursos, y varios municipios en Latinoamérica también siguen esta tendencia.

Nueva ciudadanía

 Francisco Urrutia, quien es Gerente División Window Covering de Hunter Douglas, en donde hacen productos para el hogar, comenta que: “Este tipo de soluciones también se han vinculado a las prácticas productivas sustentables. La innovación va desde lo micro a la gran ciudad”.

Cuenta también que: “Cada vez más personas entienden el valor de una vida sostenible, y eso debe plasmarse en la casa, en la oficina, y también en el espacio urbano y las comunas”, afirma.

La empresa en la que trabaja es una de las que ha hecho la transición a una oferta más cuidadosa con el medio ambiente. Implementos que quizás tienen un mayor costo en un principio, pero implican una mejor inversión a futuro por la mayor tecnología con la que cuentan y por la menor cantidad de residuos o radiación que generan al fabricarlos.

Por lo mismo, se ha tenido que vincular con cómo la inteligencia artificial ha cambiado el estilo de vida.

“Aún no sabemos qué nos depara la innovación para el próximo año. La tecnología parece incontrolable y su uso cotidiano avanza a pasos agigantados. Debemos saber usarlo a nuestro favor”, agrega Urrutia.

Mientras tanto, la segunda mitad del 2019 se plantea como un terreno para definir lineamientos a nivel global, con la futura celebración de la COP25 en Chile. A fin de año, el problema medioambiental y cómo enfrentarlo, incluyendo desde la tecnología, serán temas de conversación entre las mayores autoridades del mundo.

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